14 de agosto de 2022

Con terrenos donados hace 74 años, una escuela se lanza a producir alimentos para su ciudad

Es la Fiscal N° 803 de Sastre, que comenzó a construir una granja orgánica sobre un predio cedido en 1947. Son los primeros pasos para un proyecto de autoabastecimiento de los comedores escolares locales

A pocos días de recibir la noticia de que eran propietarios de un terreno donado en 1947 y cuya titularidad desconocían, alumnos, maestros, padres y colaboradores de la Escuela Fiscal Nº 803 “Emilio D. Ortiz” de Sastre tomaron posesión del predio y comenzaron a trabajar para desarrollar un proyecto formador para todas las instituciones educativas de la ciudad. En concreto generarán alimentos en una granja orgánica para usos en los comedores escolares de la ciudad.

El impulso, que salta a la vista de quienes se acercan al lugar, se contagió entre los integrantes de la comunidad educativa que, a poco de enterarse de la novedad sobre la propiedad del terreno, planificaron un proyecto que incluirá una granja, un viverohuerta e instalaciones para el desarrollo de diversas actividades relacionadas con la naturaleza y la autogestión de alimentos orgánicos para el comedor escolar.

Impulsado por el entusiasmo colectivo, el arquitecto de la Región VIII de Educación, Osvaldo Vaudagna, que además es vecino y colaborador de la escuela, llevó a su tablero las formas que tomará la iniciativa construida a partir de todas las ideas que surgieron.

Ya con el orden que dieron los planos fueron al predio, ubicado al noroeste de la escuela (en la intersección de Maipú y Malvinas Argentinas), con herramientas de huerta para comenzar a trabajar. Con la colaboración de otros vecinos que aportaron herramientas más sofisticadas y su tiempo implantaron medio centenar de árboles autóctonos en el perímetro y luego labraron la tierra en la que ya sembraron algunas semillas de estación.

Granja Orgánica

“Básicamente comenzamos con esta tarea con la finalidad de generar una cortina de viento. Luego construiremos un cerco perimetral y después resolveremos el tema de la provisión de agua para sentar las bases del proyecto de la granja orgánica”, contó el arquitecto, y precisó que la idea es gestionar la donación de un molino para la extracción del agua que se utilizará para el riego de los sembrados.

Explicó además que “después vendrá el momento de generar un espacio semi cubierto para depósito de todo lo necesario en la granja y una estructura de sanitarios básica”.

Ese será el inicio de una gran instalación de gestión compartida entre las escuelas de la ciudad. “El predio es del Ministerio de Educación. Le toca a esta escuela administrarlo pero el proyecto que pensamos es para toda la comunidad, incluso para las escuelas privadas”, precisó, y destacó que además de las ventajas de una producción orgánica para autoabastecimiento, «habrá una amplia posibilidad de enseñar cómo obtener alimentos sanos a través del uso de la tierra con métodos ecológicos y energías renovables a través de paneles fotovoltaicos, un artefacto termosolar y un biodigestor que se instalarán en el futuro”.

También destacó la inmediata disposición por parte de los cooperadores, de las autoridades de la escuela y del Ministerio de Educación en llevar adelante la idea. “Están todos muy entusiasmados básicamente porque es un proyecto abierto para toda la comunidad en un terreno amplio y estratégicamente ubicado para que todos lo utilicen”, insistió Vaudagna.

Para la directora de la escuela, Silvia Junco, el nuevo espacio permitirá ampliar las actividades de aprendizaje de labranza en huertas que ya desarrolla cada establecimiento educativo. “En cada institución hay pequeñas huertas pero esto permitirá ampliar la escala de producción y el concepto a granja orgánica y en el futuro pensar en construir viveros para aprender nuevas técnicas y aumentar la variedad de productos”, indicó la directora.

“A ello se sumará un espacio para una plantación de cítricos y otros para verduras y hortalizas”, sumó Vaudagna, quien, junto a la directora y a la presidenta de la Cooperadora, Beatriz Baravalle, contaron a La Capital que ya hubo aporte de instituciones, cooperativas, comercios, vecinos y de la Municipalidad para poner en marcha este gran proyecto.

Otra buena idea

Mientras este medio entrevistaba a los responsables del proyecto y éstos enumeraban quiénes se entusiasmaron con la idea una alumna de 5º grado que escuchaba con atención interrumpió la charla y propuso: «¿Por qué no hacen un grupo de WhatsApp con todos los interesados en ayudar?”. Los entrevistados se miraron, sonrieron y le aseguraron que era una gran idea y que ese sería el próximo paso que darían.

De la mano de quienes se mostraron interesados en colaborar ya hay ofertas de materiales, de horas de trabajo y hasta de animales de granja. “Pero es necesario que organicemos esa ayuda para aportarla en cada etapa en la medida en se desarrolle el proyecto”, indicó Vaudagna y valoró que detrás de este emprendimiento se podrá montar “un circuito pedagógico que seguramente abrirá otros horizontes en la medida en que avance”.

A eso, la directora agregó que “ya hay docentes que se están capacitando en cursos de cuidado del ambiente y el Ministerio nos ofreció otras capacitaciones para docentes destinadas específicamente a huertas escolares”.

fuente: lacapital.com.ar