14 de agosto de 2022

En Carlos Pellegrini, reconstruyen humedales para tratar efluentes de la industria lechera

Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral, junto a una pyme santafesina, recrearon un sistema de humedales. Cómo lo hicieron y de qué se trata.

Santa Fe: reconstruyen humedales para tratar efluentes de la industria lechera

Un equipo de investigadores de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral (FICH-UNL), diseñó un sistema de “humedales reconstruidos” para el tratamiento de efluentes de la industria lechera.

El sistema “permite aprovechar las características de la vegetación presente en los humedales, para filtrar la carga orgánica de líquidos residuales de los feedlots, y así reutilizar el agua para lavado y mantenimiento de los corrales de animales”, explicó Emiliano Veizaga, doctor en Ingeniería ambiental del Centro de Estudios Hidroambientales (CENEHA) de la UNL, a cargo del proyecto.

Esta “solución basada en la naturaleza” presenta varias ventajas: es más económica que la construcción de una planta de tratamiento de efluentes llave en mano; tiene menor impacto visual ya que se integra al paisaje, y no requiere una alta capacitación para su operación y mantenimiento. No obstante, requiere más superficie para lograr la misma eficiencia.

El sistema permite aprovechar las características de la vegetación presente en los humedales.

La prueba piloto de este innovador sistema se realizó junto a Grupo Chiavassa, una empresa familiar dedicada a actividades agropecuarias de Carlos Pellegrini, a 150 km de la capital de Santa Fe. La firma se había vinculado con la Universidad para ver la posibilidad de aumentar su producción de leche sin que esto implique una mayor utilización de agua.

Efecto Totora

Mientras la Ley de Humedales aguarda su tratamiento en el Congreso Nacional, el ingeniero ambiental Veizaga remarcó los beneficios de estos sistemas naturales tan importantes y descuidados.

“Los humedales son zonas deprimidas con vegetación adaptada que favorecen la acumulación de agua; y cual esponja, actúan como reguladores. Si bien se los asocia a las zonas del Delta del Paraná, hay humedales por todos lados en Argentina: desde los bajos submeridionales en el norte santafesino, hasta los salares de la Puna. Son fundamentales porque al almacenar agua y liberarla lentamente, atenúan los picos de crecida. Y gracias a estos procesos de almacenamiento y liberación, hacen un filtrado”, explicó.

“La idea de recrear un humedal, es poder diseñar sistemas controlados: saber cuánta agua va a entrar y cuánta va a salir, y qué procesos de depuración se van a hacer. Si son aeróbicos (con oxígeno) o anaeróbicos (en ausencia de oxígeno). También hay que ver qué tipo de microorganismos y plantas son más adecuadas. En este caso, elegimos la Totora, una planta acuática frecuente en la zona del litoral, que funciona muy bien para efluentes orgánicos”, destacó el especialista.

Este tipo de sistemas “están avanzando en el mundo. Una de sus mayores aplicaciones es la depuración de efluentes cloacales, por lo que podría utilizarse en municipios. Incluso se puede usar para efluentes industriales y de la industria farmacéutica”, comentó Veizaga.

Vinculación Tecnológica

El proyecto se originó a partir de una consulta del grupo Chiavassa, una pyme familiar que, desde hace cuatro generaciones, se dedica a la producción agropecuaria en el noroeste santafesino.

“Nos acercamos al departamento de Vinculación Tecnológica de la UNL para pedir la evaluación de la calidad del agua en nuestro tambo”, contó Cristóbal Chiavassa.

A partir de allí surgió una relación entre la universidad y esta empresa, que continuó con el asesoramiento en la reducción de su huella hídrica y permitió realizar la prueba piloto del sistema de tratamiento de efluentes.

El proyecto se originó a partir de una consulta del grupo Chiavassa.

La mayor parte del consumo de agua en los establecimientos lecheros es para mantener la higiene de su circuito de producción. El agua residual debe ser tratada debido a su elevada carga orgánica, y con la prueba piloto, “se logró una reducción de entre el 20 y 35% del consumo de agua cruda”, destacó Veizaga.

A partir de estos resultados positivos, la idea es construir un humedal a escala dentro del establecimiento productivo. “La universidad puede brindar este servicio, que abarca desde el asesoramiento, hasta el diseño y construcción de este tipo de soluciones”, apuntó el investigador.

El proyecto, titulado “Depuración de efluentes de tambo a partir del diseño y construcción de un humedal a pequeña escala” fue financiado en parte con un subsidio de la Agencia Santafesina de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Lograron una reducción de entre el 20 y 35% del consumo de agua cruda.

“El problema es que cuando llegaron los fondos, tuvimos un par de devaluaciones y un proceso inflacionario, por lo que tuvimos que ajustar todo”, admitió Veizaga. Pero “la vinculación con la empresa fue excelente, desde lo técnico y humano. Y las pruebas en la planta piloto nos permitieron validar el funcionamiento del sistema, que es lo importante”, destacó.

Desde la Secretaría de Vinculación y Transferencia Tecnológica de la UNL se gestionan proyectos de innovación desde hace varias décadas. “Contamos con personal calificado para trabajar junto a las empresas en detectar necesidades de este tipo “, apuntó Javier Lottersberger, secretario de Vinculación y Transferencia Tecnológica.

“También tenemos experiencia en la presentación de proyectos a distintas líneas de financiamiento que permitan concretarlos. Por eso, alentamos a las empresas a que nos contacten”, remarcó.

fuente: economiasustentable.com